EL PRINCIPIO DE MINORÍAS MARGINALES
Tomemos un conjunto cualquiera de cosas, con el único requisito de
que sean bastantes, que tengan algo en común algunas con algunas, pero
no necesariamente con todas, y que se diferencien en algo. A partir de
ese conjunto, definamos lo que tienen en común. El principio de
minorías marginales dice que en todo conjunto de cosas con algo en
común y algo diferente, hay diferentes cualidades notoriamente comunes,
que siempre hay cosas que no la tienen, y que cada cosa tiene alguna
cualidad notoriamente poco común con las demás.
Trataré de ser un poco más concreto, ya que este principio es el
origen de la mayoría de las fuerzas centrífugas que conocemos como
violencia social, marginación, xenofobia, etc.
Imaginemos que tomamos un conjunto de figuras geométricas al
azar, de diversos materiales, colores y tamaños. Ahora cataloguémoslas.
Hagamos una lista de nuestras figuras por material, color, tamaño y
figura. También podemos hacer listas sobre estado de conservación,
peso, propietario, marca del juego, etc. Encontraremos que en algunas
de estas listas posibles existe lo que se llama predominancia de alguna
característica. Por ejemplo, podría haber más rojas que de ningún otro
color, más piezas de plástico que de ningún otro material, más piezas
de un niño que de otros, y así sucesivamente. Ahora analicemos pieza a
pieza. Para cada una de las posibles listas, cada pieza tendrá o no
tendrá la cualidad predominante, si es que aparece alguna en la lista
dada. El principio de minorías marginales dice que a medida que aumenta
el número de piezas y de listas de cualidades que se hacen, resulta más
y más difícil encontrar alguna pieza que no tenga alguna cualidad no
predominante para alguna lista dada.
Por ejemplo, si tomamos conjuntos de personas y las clasificamos
por su estatura, raza, condición social, religión, estado de salud,
desarrollo muscular, extensión de la familia, etc, etc, y aumentamos el
número de personas y de clasificaciones posibles, llega un momento en
que es imposible encontrar una persona que no tenga alguna rareza. En
la práctica, no hay personas que no pertenezcan a alguno de los
siguientes conjuntos: pobre, negro, homosexual, deficiente mental,
enano, enfermo, paralítico, enclenque, calvo, solitario, antipático,
patoso, gordo, bajo, chepudo, feo, alcohólico, fumador, conductor,
político, pocero, autobusero, analfabeto, drogadicto, extranjero, vago,
desordenado, inestable, paranoico, celoso… y así por el estilo…
De modo que otra forma de expresar el principio de minorías
marginales, es que TODOS PERTENECEMOS O UNA (O MAS DE UNA) MINORIA.
Esto no tendría ninguna trascendencia de no ser por la existencia
de otros principios:
EL PRINCIPIO DEL FASTIDIO SUFICIENTE
Para estar mal, no es necesario estar mal por todo, basta con
estar mal por algo.
EL PRINCIPIO DEL QUE SE MUEVA NO SALE EN LA FOTO
A veces lo raro fastidia.
EL PRINCIPIO DE LA UNION HACE LA FUERZA
La unión hace la fuerza.
A consecuencia de la confluencia de estos principios, se llega a
una conclusión lógica: Si permitimos que muchos iguales se junten
contra pocos diferentes, y admitimos como un principio admisible que lo
hagan, entonces todos acabaremos pisoteados por alguna mayoría a la que
no pertenecemos, y esto será suficiente para hacernos sentir mal,
aunque hayamos podido pisotear a casi todos los demás.
La única forma posible (se puede demostrar lógicamente) de que
podamos estar a salvo de la persecución, opresión e injusticia, es no
admitir como razonable que la mayoría dicte sobre la minoría, ya que es
imposible no pertenecer a alguna minoría.
Supongo que se podrían poner muchos ejemplos, pero creo que es
más útil que cada uno compruebe cómo él mismo se siente frente al mundo
cuando presenta alguna cualidad diferente y vilipendiada por el resto
de la gente.
No miren para otro lado, sé que tienen alguna.
Ahora pregúntense si no es verdad que llevan toda la vida
intentando que sus particularidades desaparezcan o, en cambio, sean
socialmente aceptadas.
Pregúntense si no es un poco absurdo que TODO el mundo tenga que
traerse ese trajín simplemente contra UN PRINCIPIO MERAMENTE
ESTADISTICO.
Es curioso como en el mundo se habla de tolerancia como el
respeto a las minorías. MQué minorías?. TODOS estamos en minoría. Es
curioso que en el mundo se establezcan las leyes bajo el formulismo de
la mayoría. Si la mayoría dicta las leyes, entonces no puede haber
tolerancia por ninguna parte.
Entonces Mqué?. MDeberían dictarlas las minorías?. Eso sería
igual de absurdo o más. MTendrían que establecerse por unanimidad,
cuando sabemos que eso es imposible?.
Reflexiónese sobre la tremenda dificultad introducida por este
principio en cualquier planteamiento social.
Obsérvese que el principio de minorías marginales es una
extensión del principio “todos tenemos un punto débil” hacia “todos
tenemos uno o MAS puntos débiles”.
Cuando los miembros de una comunidad no son conscientes de la
acción del principio de minorías marginales, tienden a pasarse la vida
emprendiendo batallas contra diversas minorías, en el afán de eliminar
de la comunidad toda disonancia posible, a la que achacan la fuente de
sus males. Por lo que parece, de todas maneras, el mero hecho de
encontrar algo como raro provoca un rechazo. El caso es que
constantemente, en estas comunidades se está persiguiendo, fastidiando,
expulsando y haciéndole la vida imposible a alguna minoría. Primero les
toca a unos, luego a otros…mientras tanto, esta constante expulsión
de la comunidad mantiene alejados del círculo a todos los que tienen la
desgracia de ser blanco de estas iras de la mayoría, y con ello, se
impide que el círculo crezca. De hecho, se le hace deshacerse. Por
tanto, la inconsciencia del principio de minorías marginales, y la
consiguiente costumbre establecida de rechazar a los diferentes ejerce
de fuerza centrífuga mayúscula.
En cambio, la limitación de esta manía persecutoria ejercerá de
fuerza centrípeta, ya que un círculo donde las personas puedan
integrarse sin sentirse amenazadas por la mayoría, atraerá por sí mismo
a la mayoría de las personas, que son conscientes de poseer alguna
característica poco común. Es decir, prácticamente a todos.
Puede parecer difícil evitar esta tendencia natural. Pero como
veremos al hablar de los principios de la legalidad que una utopía
debería respetar para ser sólida y amable al mismo tiempo, en realidad
es bastante sencillo conseguirlo.
Un interesante corolario de este principio es el relativo a la
adecuación de la actividad humana en general con los intereses de cada
persona en particular:
PRINCIPIO ANTIUTOPICO.
Para cualquier perfil de actividad humana (un perfil es una
relación de cuántos se dedican a qué actividades y con qué ahínco),
cualquier persona encontrará inadecuada alguna proporción entre dos
actividades cualesquiera. Es decir, que se dedique la gente a lo que se
dedique, cualquier persona encontrará que hay al menos alguna cosa a la
que la gente se dedica DEMASIADO o se dedica DEMASIADO POCO.
Dejo al lector el ejercicio de trazar los paralelismos formales
estadísticos entre un principio y otro.
Obsérvese que la traducción literal de este último principio es
una extensión del refrán “nunca llueve a gusto de todos” hacia “nunca
llueve a gusto de NADIE”.










