El principio de economía interna dice que cualquier grupo
arbitrario de individuos puede hacer uso de las propiedades sinérgicas
de la economía, y crear riqueza sin tener relación alguna con el resto
de las personas del planeta y en cantidad arbitraria.
Dedicaré un poco más de trabajo a hablar de este principio, ya
que como expondré, el principio de economía interna es precisamente el
fundamento, no solo de las sociedades que existen, sino de la
posibilidad de que aparezcan más y se organicen como les venga en gana,
es decir, de que haya alguna clase de esperanza utópica no relacionada
con revoluciones, dramas políticos, y conversiones globales de todas
las conciencias humanas. Casi diría que este principio es el núcleo
mismo de toda demostración posible de que hacer utopía tiene sentido,
es útil y productivo en este o en cualquier otro momento arbitrario de
la Historia. Pero más fundamental todavía, es el principio necesario
para demostrar que toda comunidad de individuos elegidos
arbitrariamente tiene posibilidades de separarse del resto para vivir
conforme a sus ideas, piensen lo que piensen los demás; lo cual,
evidentemente, es muy importante en relación a lo que hablamos.
La mayoría de las personas creen que el dinero tiene alguna
propiedad física o algo así. Algunos creen que quien posee dinero posee
capacidad económica y quien no, no. Algunos creen que el dinero
representa a toda la riqueza que existe. Algunos creen que el dinero, y
las cosas que lo representan, sigue leyes específicas que determinan el
destino de las personas.
Nada de esto es cierto. Las personas son influidas por el dinero
en la misma medida y por la misma causa que las personas que creen en
el vudú son influidas por el vudú. Veamos por qué.
El principio de economía interna se puede comprobar fácilmente a
poco que pensemos que, después de todo, el mundo entero no es más que
una comunidad cerrada. Por consiguiente, la riqueza creada por la
comunidad global es necesariamente producto de una economía cerrada.
Cualquier país autárquico es una economía cerrada. Cualquier tribu
aislada es una economía cerrada. Cualquier cultura más o menos aislada,
como la china, lo es.
A lo largo de la historia han existido culturas con economías
potentes que no tenían una gran población para los cánones actuales,
tales como la del Imperio Romano, Egipto o Persia.
MPor qué, entonces, se preguntarán, los países cerrados por
bloqueos internacionales sufren terribles carencias? MPor qué esas
pequeñas tribus viven, para nuestros cánones, en la miseria?.
Para entender la respuesta a esta pregunta, y entender un poco
mejor el principio de economía interna es necesario hacer una pequeña
reflexión sobre qué es en realidad la economía. De otra manera no se
podrá entender porqué digo que es mentira que las carencias de un país
tengan que ver con su falta de comercio externo, o que es mentira que
la riqueza de una comunidad sea proporcional, en general, a su tamaño.
En el apartado anterior hacía referencia al hecho evidente de que
nuestro planeta ofrece oportunidades de supervivencia en cualquier
territorio arbitrario suficientemente grande, tal como unos pocos
kilómetros cuadrados, a veces incluso menos. La extensión del
territorio dominado por una comunidad, pues, no tiene mucho que ver con
sus oportunidades de supervivencia. Sin embargo, es cierto que las
necesidades del hombre son diversas, y satisfacerlas exige a menudo
alguna forma de proceso de los materiales presentados por la
naturaleza. Incluso si uno forma una economía de uno solo, sobrevivir
le supondrá, como poco, realizar una recolección de frutos, una
selección de los mismos y una mínima adecuación de un lugar donde
refugiarse. Hoy día, el principio de la especialización del trabajo es
conocido por todos, y ha sido experimentado por todos. Consiste
simplemente en que cuando alguien se dedica a hacer menos cosas, las
hace más rápido y mejor. Si tomamos a dos personas, cada una de las
cuales tiene que hacer, para su supervivencia, dos trabajos A y B, si
en lugar de hacer cada una de ellas el A y el B que necesitan, uno de
ellos hace los dos A y otro de ellos hace los dos B, entonces ambos
cubrirán sus dos necesidades con menos esfuerzo y con un producto de
más calidad. Evidentemente, con solo dos participantes la cosa no
desarrolla un potencial muy espectacular, pero cuando una persona hace
un tipo de trabajo muy específico para una gran cantidad de otras, la
cosa llega a ser muy interesante.
La diferencia entre el trabajo que costaría a cada uno por su
lado conseguir satisfacer sus necesidades con unos bienes dados, y el
que realmente desarrolla para conseguirlos, es la cantidad que se
identifica con la riqueza de la comunidad compuesta por ambos. Cuando
el número de participantes aumenta, las personas, teóricamente, podrían
llegar a satisfacer sus necesidades con un esfuerzo próximo a cero, o
bien, a sobresatisfacerlas, es decir, a satisfacer necesidades que no
tienen.
Cuando se plantea la especialización del trabajo, se plantean una
serie de preguntas que nunca se hacen, pero que están ahí: Madonde va a
parar la riqueza comunitaria, el diferencial de esfuerzo que
teóricamente se ahorra con la especialización? Mse puede asegurar que
llega igualmente a un individuo y otro? Mse puede asegurar que las
necesidades de ambos son realmente cubiertas totalmente? Mse puede
asegurar que ambos participantes ganan con el trato hecho para
especializarse? Por supuesto, nada de esto se puede asegurar. La forma
en que el beneficio obtenido de la especialización se reparte o se
pierde deja de ser solo una cuestión económica, y empieza a ser una
cuestión política.
El principio de economía interna dice que CUALQUIER comunidad
formada arbitrariamente tiene capacidad de crear riqueza sin
relacionarse con nadie más. MPor qué?. Porque todas las personas que,
tomadas al azar, forman una comunidad, PUEDEN especializarse. Hago
hincapié en la palabra pueden, porque lo interesante no es que las
personas estén previamente especializadas a la hora de formar una
comunidad, sino que pueden llegar a especializarse DENTRO de la
comunidad, obteniéndose el mismo efecto. Sin embargo, de todos modos,
una gran parte de la humanidad está previamente especializada en un
trabajo, que realiza en el seno de alguna comunidad. Esa
especialización previa es útil a cualquier nueva comunidad formada
arbitrariamente.
Hace falta, sin embargo, invocar otro principio para entender
todo el potencial del principio que nos ocupa. Este principio auxiliar
dice que toda persona puede formar parte, simultáneamente, de varias
comunidades. Formar parte de una comunidad, salvo que legalmente esté
prohibido, no impide que se pase a formar parte de otra, en el seno de
la cual se organice la especialización del trabajo necesario para
cubrir más fácilmente las necesidades que no se cubren suficientemente
en la otra. Puede parecer de perogrullo, pero este es un principio
importantísimo al que seguiremos volviendo durante todo el libro. Sea
cual sea la comunidad a la que un hombre pertenezca, en realidad
pertenece a varias al mismo tiempo, y nada le puede impedir que forme
parte de una más. Nada puede impedir que esa otra comunidad cubra mejor
sus necesidades que aquellas a las que en principio pertenecía. Nada
puede impedir, por tanto, que como subconjunto de una comunidad
cualquiera, se organice una comunidad que satisfaga aquellas
necesidades de sus componentes que la otra no satisface. De hecho, nada
puede impedir que las personas abandonen su relación con una comunidad
cuando encuentran mejor satisfacción de sus necesidades en otra. La
realidad es que normalmente las comunidades nuevas cubren necesidades
descuidadas por otras, y las personas llegan a pertenecer
simultáneamente a varias. Pero la especialización del trabajo puede
llegar tan lejos, si se necesita, en el seno de una nueva comunidad,
como para cubrir TODAS las necesidades de la persona.
Lo bueno del principio de economía interna es que no establece
que las personas que forman una comunidad tengan que romper sus
relaciones de pertenencia a otras comunidades, sino que PUEDEN hacerlo.
Lo que significa que a menudo las personas pueden plantearse formar
comunidades nuevas solo para cubrir aquellas necesidades que las
comunidades a las que pertenecen cubren de forma insatisfactoria, o
simplemente, para cubrirlas en mayor cantidad.
Pondré algunos ejemplos de cómo actúa el principio de economía
interna, para asentar un poco más la idea.
Es habitual que personas que comparten un determinado conjunto de
ideas religiosas se separen de la comunidad en que han nacido y
comiencen a vivir juntas y a evitar relacionarse con el resto. Cuando
lo hacen, forman una comunidad religiosa. En cuanto se constituye, en
el seno de la comunidad se realiza una organización del trabajo,
normalmente una especialización, relacionada o no con la
especialización previa de sus miembros, y en muy poco tiempo, la nueva
comunidad religiosa satisface más o menos totalmente las necesidades de
las personas que la integran. Por ejemplo, los amys.
A menudo, las comunidades religiosas son también un buen ejemplo
de pertenencia paralela a una comunidad. Por ejemplo, los testigos de
Jehová, sin que medie dinero, intercambian servicios entre sí, a menudo
altamente especializados, tales como la enseñanza de habilidades
culturales y tecnológicas, los cuidados de enfermos y niños, el
alojamiento de viajeros, la construcción de viviendas, o su reforma.
También organizan trabajos comunitarios en los que participan todos los
miembros realizando alguna tarea en la que están previamente
especializados o en la que se les especializa con el trabajo, o para
los que no requieren mucha especialización. Así es como construyen a
muy bajo precio, por ejemplo, sus famosos salones del reino, los
lugares donde habitualmente se congregan. Los testigos de Jehová
ejemplifican perfectamente otra importante cualidad de las economías
internas: que una comunidad económica no está necesariamente ligada a
un territorio geográfico determinado. Lo único que necesita una
comunidad es que esté organizada. No tiene porque estar “junta”.
Las circunstancias especiales definen a menudo comunidades con
una gran cantidad de potencial de economía interna. Así, por ejemplo,
la práctica totalidad del trabajo, salvo la obtención de alimentos, que
requieren los soldados, se realiza dentro del ejército mismo. Es
habitual que el ejército organice sus líneas de transporte, sus
bibliotecas, sus centros de enseñanza, sus hospitales, sus comedores,
sus colonias de viviendas, etc.
Puesto que una comunidad económica no tiene por qué estar junta,
ni corresponder a ningún conjunto definido de otra, y ni siquiera tiene
porqué satisfacer todas las necesidades de los individuos que la
forman, Mcómo definimos pues, una comunidad económica, y para qué
sirve?. Pues una comunidad económica es simplemente un conjunto de
personas que intercambian entre sí bienes y servicios realizados a
partir de una especialización de trabajo. Sirve, siempre, para aumentar
el previo acceso de las personas a los bienes y servicios que en su
seno se generan. Qué se produzca en el seno de una comunidad es
cuestión enteramente de los deseos de las personas que la forman.
Lo fundamental que hay que entender del principio de economía
interna es que ninguna comunidad tiene, por muy grande o poderosa que
parezca, la exclusiva del potencial económico. Si una comunidad
maltrata económicamente a una serie de individuos, tales individuos
pueden organizar entre sí una comunidad económica, en el seno de la
cual se especializan en trabajos determinados, formando una estructura
de trabajo que realice el trabajo necesario para satisfacer sus
necesidades. NO es necesario que la nueva sociedad satisfaga TODAS las
necesidades. Solo aquellas que son desatendidas por la comunidad a la
que previamente pertenecen.
Ahora bien, Men base a qué se realiza una división del trabajo y
su correspondiente especialización?. Eso también es una cuestión en
parte política, no solo económica. En primer lugar, una comunidad debe
plantearse un objetivo determinado. Algunas personas quieren vivir de
una manera y otras de otra. Eso marca diferencias de criterio
importantes sobre las necesidades que en realidad deben ser cubiertas,
que se deben traducir en una segmentación del trabajo diferente. Por
ejemplo, personas que den una gran importancia a la educación y la
medicina, formarán comunidades con un perfil de especialización de
trabajo diferente a las comunidades formadas por personas que le dan
más importancia al arte, la arquitectura y la ingeniería.
Cómo se llegará al perfil idóneo de especialización del trabajo
para un conjunto dado arbitrario de personas, se tratará más adelante.
Por ahora, lo único que me interesa es dejar claro en qué se
fundamentan no solo todas las comunidades económicas que en el mundo
son, sino todas las subcomunidades y comunidades pequeñas, espontáneas
y más o menos autárquicas que en el mundo son o han sido.
Seguro que se está preguntando qué pasa con los recursos, con la
materia prima. Puede parecer muy bonito que podamos organizarnos el
trabajo, pero el trabajo necesita materias primas, y de ellas no hemos
dicho nada.
Además, tampoco hemos demostrado que las personas sean capaces de
organizarse espontáneamente pese a que pudieran hacerlo. Seguro que
piensa que normalmente es necesario alguien que organice, y que quien
organiza, organiza para sí, no en beneficio de nadie. Hablaremos de
ello más adelante.
MEntonces dice el principio de economía interna que cualquier
conjunto de personas puede generar cualquier cantidad arbitraria de
riqueza?. Exactamente eso es lo que dice. No existe en el mundo riqueza
de ninguna clase que no provenga de la especialización del trabajo, y
la especialización del trabajo es posible en cualquier conjunto de
personas de cualquier procedencia y condición previa. Esta es la
demostración formal de que cualquier conjunto puede generar riqueza,
pero hace falta algo más para demostrar la parte del principio que dice
“en cantidad arbitraria”. MAcaso la globalización del mundo no es un
intento de especializar más y más, con el fin de obtener más y más
beneficio de la especialización?. Pudiera parecer que si la riqueza
proviene de la especialización, y la especialización es un potencial
del tamaño de una comunidad, cuanto más grande sea una comunidad, mayor
será su potencial de especialización, y por tanto, mayor la riqueza por
individuo que puede producir. Y lo que es peor, según esto, no existe
medio alguno por el que una comunidad pequeña pueda tener, no solo un
potencial arbitrariamente grande, sino ni siquiera tan grande como el
de una comunidad mayor.
De hecho, suponiendo que haya recibido educación sobre la
naturaleza de la economía, esta será la doctrina que haya recibido.
La demostración de que esta idea es falsa es un poco más sutil,
pero perfectamente clara.










